El diagnóstico no se limita al estado de los vehículos. También incluye recorridos, carga, tiempos, conductores, mantenimiento y la información disponible para coordinar la operación.
Revisar estas dimensiones en conjunto ayuda a encontrar relaciones que un análisis aislado puede pasar por alto.
Priorizá riesgos y oportunidades
Los hallazgos deben ordenarse por impacto y esfuerzo. Los riesgos de seguridad requieren atención inmediata, mientras que otras mejoras pueden organizarse en etapas.
Un buen diagnóstico termina con próximos pasos claros y criterios para medir el avance.